EL PICUDO ROJO PIERDE LA BATALLA

Biorend R Palmeras vuelve a demostrar su eficacia en la Ciudad de Ceuta.

Superada la fase crítica, el picudo rojo parece haber perdido la batalla. “Han sido casi cinco años de tratamientos y hubo que acabar con muchos ejemplares, pero podemos decir que hemos sido capaces de controlar la plaga y de mantenerla en unos niveles bajísimos. De hecho, hace más de un año que no detectamos ejemplares afectados”, celebra José Luis Ruiz, el técnico de Obimasa que ha coordinado las sucesivas campañas de combate contra el picudo.

Para revertir el escenario hasta la mínima incidencia actual, el Rhynchophorus ferrugineus se ha visto cercado desde 2009 por agentes biológicos y químicos. Tanto, que en esos casi cinco años Obimasa ha aplicado más de 41.600 tratamientos. En juego estaba salvar al mayor número posible de palmeras afectadas de entre las casi 3.000 que la Ciudad tenía contabilizadas en todo su territorio en el último registro. En total, hasta siete tratamientos durante 2013 por cada ejemplar para reforzar la prevención y evitar nuevas invasiones. De ellos, seis de carácter biológico con Biorend R palmeras una interesante combinación, que se aplica con curioso procedimiento: se rocía la planta desde arriba con una ducha de miles de Steinernema carpocapsae, un gusano microscópico que penetra en el cuerpo del picudo rojo pos sus orificios, se reproduce en su interior y acaba matándolo. Estos nematodos se aplican junto con el quitosano (L.A. Biorend), un elemento potenciador extraído del caparazón de la centolla, protegiendo a los nematodos de condiciones medioambientales adversas y activándolos además de potenciar el crecimiento de la palmera. El séptimo de los tratamientos que completa el ciclo anual, el químico, fumiga la planta con insecticida.
 
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